martes, 20 de octubre de 2015

Caballeros vs Igualdad de genero.


Hace meses con mi mejor amigo tuve una plática sobre darle el asiento a una mujer embarazada y el por qué no hacerlo, confieso que le di toda la razón de no hacerlo, pero pensando mejor el asunto, después de ver como mujeres muy allegadas a mi vivieron su embarazo, mi punto de vista ha cambiado, pues un hombre jamás sabrá lo complicado que es llevar a otro ser en su vientre, un espécimen humano masculino no tiene ni la más remota idea que una mujer al estar embarazada su cuerpo sufre una serie de cambios hormonales y físicos, entre ellos que tu columna soporte un peso extra o que todas tus vísceras, corazón y pulmones se mueven de lugar para que den espacio al siguiente ser humano que ocupara un lugar en este mundo.

Por mucho tiempo me convenció su frase un poco vulgar “la vieja abrió las patas y no por eso tiene el derecho de que le den el asiento solo porque está esperando un hijo”, pero como ya lo mencione un hombre no sabe lo que una fémina pasa durante nueve meses. Entiendo como mujer que los hombres también están cansados de una larga jornada de trabajo, incluso no se sabe que tipo de labores realiza obtener el esperado sueldo, pero los hombres se pasan de vivos muchas veces y esto lo vi en otro evento muy ajeno al que se narró.

Yo me encontraba en un camión lleno de gente, sin lugar disponible, cosa que nunca me preocupa, pero en un momento se subió una señora ya de edad, con unos bultos que se veían muy pesados, ningún hombre ayudó a subir estos pesados objetos, fue otra señora como de cuarenta y tantos, la ochentona mujer logro subir con dificultad y listo, nadie le dio el asiento, ¡aaaa! Pero apenas se subió una mujer despampánate, buenona, toda una diva, los ojos de todos los presentes empezaron a posar su mirada sobre la existencia de este ser tan común y no falto el acomedido que con tal de tener una mejor vista aérea para ver sus pechos se parara para dejar su lugar y que la atractiva mujer se sentara a descansar su trasero notoriamente trabajado en gimnasio.

Tuve la oportunidad de poder ocupar un lugar, pero preferí llamarle a la señora que tenía sus bultos, pues yo no tenía alguna limitante que me piedra tomar un lugar y descansar plácidamente después de un viaje de ya cuarenta minutos.
No hay que confundir la equidad de género con ser caballero, o mas bien educado, existen muchas mujeres que diario tienen que ir de tacones al trabajo, pero esto no implica que saliendo del lugar de laburo puedan llevar un calzado mas apropiado para el viaje largo que se hace para regresar a sus hogares, pero igual esto no quiere decir que no necesitemos ayuda para muchas cosas, pues por muy fuerte que sea una mujer, jamás se va a comparar la fuerza bruta de un hombre.

Cuando la mujer empezó a pedir una equidad de género, fue por el hecho de querer votar, opinar sobre temas que igual entendemos, hay muchas mujeres ilustres, pero igual demasiados lugares donde aun existe un pensamiento machista. A un hombre no le quita nada el ayudar en casa con el aseo doméstico, pues las mujeres que se quedan en casa y tienen hijos, hacen mas de lo que se imaginan: preparan desayunos, lavan ropa, cuelgan ropa, doblan ropa, hacen la comida, barren trapean, lavan el baño, barren afuera de la casa, tienden las camas, dejan a los niños en la escuela, van por los chiquillos a la hora de la salida, piden que se cambien el uniforme, revisan cuadernos, realizan tareas, planchan ropa, tiene que lavar de nuevo los trastes de la comida, en fin un sin número de cosas que todos los días hacen, todo para que al final del día el machito que se pasó ocho horas en su oficina, no pregunte mas que: “¿que hiciste todo el día?”.

En estos tiempos muchos hombres están jugando este papel, la mayoría por que tienen jornadas de trabajo cortas, por desempleo o simplemente como acuerdo, permitiendo hacerse cargo del hogar y toman el papel que las mujeres de acuerdo a mucho de los abuelos o bisabuelos las “viejas tienen que hacer”.

Señores quítense dos cosas de la cabeza, la primera: “NO SOMOS VIEJAS”, la mayoría de los hombres ni de las mujeres saben por qué se les dice viejas (en México), usando despectivamente este adjetivo, quedando para muchos ilustres historiadores como una sociedad realmente idiota. Segundo: La equidad de género no se trata en dar o no el asiento a una embarazada, a una mujer de edad o a una buenona, se trata de tener las mismas oportunidades de trabajo que los hombres, desarrolladas o adaptadas a las capacidades de las mujeres, ser tomadas en cuenta en muchos asuntos, empezando por la casa.

Hombres y mujeres, se los pongo así de fácil, dicen que todo empieza por el hogar, a la niña se le carga más la mano en los quehaceres domésticos que al hombre, ¡PAREN ESTO!, la equidad de género empieza desde ese acto machista y tonto, porque así como las mujeres pueden salir a trabajar, estudiar una carrera, hacer trabajos pesados, etc., los hombres pueden agarrar la escoba, meter la ropa a la lavadora, lavar los trastes, salir a tirar la basura e incluso hacerse cargo de los hijos.

Gracias a dios mi padre se hizo cargo de mi y de mi hermana, si le costó trabajo, pues éramos niñas, pero eso no fue obstáculo para  enseñarnos lo que las mujeres hacen, incluso agradezco que mi papá fuera el encargado de nuestra educación, pues me enseñó a valorarme como mujer, no bajar la cabeza y entender que no necesito a un hombre para muchas cosas, como por ejemplo arreglar la tubería del baño, cortar el pasto, pintar la casa, aprendí hacer una lechada, echar tirol a las paredes y al techo, me enseño como taladrar, e incluso a pelear para que me dejaran de pegar en la secundaria. Si mi papá no hubiera estado en la casa, mi madre no hubiera tenido ese excelente trabajo, que nos permitía salir de vacaciones, tener acceso al deportivo Chapultepec, seguro dental, seguro médico, con el cual jama hubiera pasado de diclofenaco en el seguro social y jamás se hubieran enterado de mi soplo en el corazón, pues para los médicos del IMSS era anemia la que tenía.

A la fecha prefiero saber cocinar como mi papá, pues cocina mejor que mi mamá, lava mejor la ropa, barre mejor, y mi mamá es la mejor profesionista que pude conocer es mi ejemplo a seguir, pues esta mujer aun con tacones no pone cara a un señor que esta dormido o se hace el dormido, entiende que igual que ella trabajó muchas horas, se levantó temprano para llevar de comer a su casa.
Señoras y señores, no les quita nada en dar el asiento a quien en verdad lo necesita, “mujeres embarazadas, hombres o mujeres cargando niños, ancianos discapacitados, etc.”. Somos humanos por las actitudes que tenemos, los demás son cavernícolas, recuerda que la educación es de quien la da, no de quien la recibe.

  
Redacción: Akire