Hace meses con mi mejor amigo tuve una plática sobre darle
el asiento a una mujer embarazada y el por qué no hacerlo, confieso que le di
toda la razón de no hacerlo, pero pensando mejor el asunto, después de ver como
mujeres muy allegadas a mi vivieron su embarazo, mi punto de vista ha cambiado,
pues un hombre jamás sabrá lo complicado que es llevar a otro ser en su vientre,
un espécimen humano masculino no tiene ni la más remota idea que una mujer al
estar embarazada su cuerpo sufre una serie de cambios hormonales y físicos,
entre ellos que tu columna soporte un peso extra o que todas tus vísceras,
corazón y pulmones se mueven de lugar para que den espacio al siguiente ser
humano que ocupara un lugar en este mundo.
Por mucho tiempo me convenció su frase un poco vulgar “la
vieja abrió las patas y no por eso tiene el derecho de que le den el asiento
solo porque está esperando un hijo”, pero como ya lo mencione un hombre no sabe
lo que una fémina pasa durante nueve meses. Entiendo como mujer que los hombres
también están cansados de una larga jornada de trabajo, incluso no se sabe que
tipo de labores realiza obtener el esperado sueldo, pero los hombres se pasan
de vivos muchas veces y esto lo vi en otro evento muy ajeno al que se narró.
Yo me encontraba en un camión lleno de gente, sin lugar
disponible, cosa que nunca me preocupa, pero en un momento se subió una señora
ya de edad, con unos bultos que se veían muy pesados, ningún hombre ayudó a
subir estos pesados objetos, fue otra señora como de cuarenta y tantos, la
ochentona mujer logro subir con dificultad y listo, nadie le dio el asiento,
¡aaaa! Pero apenas se subió una mujer despampánate, buenona, toda una diva, los
ojos de todos los presentes empezaron a posar su mirada sobre la existencia de
este ser tan común y no falto el acomedido que con tal de tener una mejor vista
aérea para ver sus pechos se parara para dejar su lugar y que la atractiva
mujer se sentara a descansar su trasero notoriamente trabajado en gimnasio.
Tuve la oportunidad de poder ocupar un lugar, pero preferí
llamarle a la señora que tenía sus bultos, pues yo no tenía alguna limitante
que me piedra tomar un lugar y descansar plácidamente después de un viaje de ya
cuarenta minutos.
No hay que confundir la equidad de género con ser caballero,
o mas bien educado, existen muchas mujeres que diario tienen que ir de tacones
al trabajo, pero esto no implica que saliendo del lugar de laburo puedan llevar
un calzado mas apropiado para el viaje largo que se hace para regresar a sus
hogares, pero igual esto no quiere decir que no necesitemos ayuda para muchas
cosas, pues por muy fuerte que sea una mujer, jamás se va a comparar la fuerza
bruta de un hombre.
Cuando la mujer empezó a pedir una equidad de género, fue
por el hecho de querer votar, opinar sobre temas que igual entendemos, hay
muchas mujeres ilustres, pero igual demasiados lugares donde aun existe un
pensamiento machista. A un hombre no le quita nada el ayudar en casa con el aseo
doméstico, pues las mujeres que se quedan en casa y tienen hijos, hacen mas de
lo que se imaginan: preparan desayunos, lavan ropa, cuelgan ropa, doblan ropa,
hacen la comida, barren trapean, lavan el baño, barren afuera de la casa,
tienden las camas, dejan a los niños en la escuela, van por los chiquillos a la
hora de la salida, piden que se cambien el uniforme, revisan cuadernos, realizan
tareas, planchan ropa, tiene que lavar de nuevo los trastes de la comida, en
fin un sin número de cosas que todos los días hacen, todo para que al final del
día el machito que se pasó ocho horas en su oficina, no pregunte mas que: “¿que
hiciste todo el día?”.
En estos tiempos muchos hombres están jugando este papel, la
mayoría por que tienen jornadas de trabajo cortas, por desempleo o simplemente
como acuerdo, permitiendo hacerse cargo del hogar y toman el papel que las
mujeres de acuerdo a mucho de los abuelos o bisabuelos las “viejas tienen que
hacer”.
Señores quítense dos cosas de la cabeza, la primera: “NO
SOMOS VIEJAS”, la mayoría de los hombres ni de las mujeres saben por qué se les
dice viejas (en México), usando despectivamente este adjetivo, quedando para
muchos ilustres historiadores como una sociedad realmente idiota. Segundo: La
equidad de género no se trata en dar o no el asiento a una embarazada, a una
mujer de edad o a una buenona, se trata de tener las mismas oportunidades de
trabajo que los hombres, desarrolladas o adaptadas a las capacidades de las
mujeres, ser tomadas en cuenta en muchos asuntos, empezando por la casa.
Hombres y mujeres, se los pongo así de fácil, dicen que todo
empieza por el hogar, a la niña se le carga más la mano en los quehaceres
domésticos que al hombre, ¡PAREN ESTO!, la equidad de género empieza desde ese
acto machista y tonto, porque así como las mujeres pueden salir a trabajar,
estudiar una carrera, hacer trabajos pesados, etc., los hombres pueden agarrar
la escoba, meter la ropa a la lavadora, lavar los trastes, salir a tirar la
basura e incluso hacerse cargo de los hijos.
Gracias a dios mi padre se hizo cargo de mi y de mi hermana,
si le costó trabajo, pues éramos niñas, pero eso no fue obstáculo para enseñarnos lo que las mujeres hacen, incluso agradezco
que mi papá fuera el encargado de nuestra educación, pues me enseñó a valorarme
como mujer, no bajar la cabeza y entender que no necesito a un hombre para
muchas cosas, como por ejemplo arreglar la tubería del baño, cortar el pasto,
pintar la casa, aprendí hacer una lechada, echar tirol a las paredes y al
techo, me enseño como taladrar, e incluso a pelear para que me dejaran de pegar
en la secundaria. Si mi papá no hubiera estado en la casa, mi madre no hubiera
tenido ese excelente trabajo, que nos permitía salir de vacaciones, tener
acceso al deportivo Chapultepec, seguro dental, seguro médico, con el cual jama
hubiera pasado de diclofenaco en el seguro social y jamás se hubieran enterado
de mi soplo en el corazón, pues para los médicos del IMSS era anemia la que
tenía.
A la fecha prefiero saber cocinar como mi papá, pues cocina
mejor que mi mamá, lava mejor la ropa, barre mejor, y mi mamá es la mejor
profesionista que pude conocer es mi ejemplo a seguir, pues esta mujer aun con
tacones no pone cara a un señor que esta dormido o se hace el dormido, entiende
que igual que ella trabajó muchas horas, se levantó temprano para llevar de
comer a su casa.
Señoras y señores, no les quita nada en dar el asiento a
quien en verdad lo necesita, “mujeres embarazadas, hombres o mujeres cargando
niños, ancianos discapacitados, etc.”. Somos humanos por las actitudes que
tenemos, los demás son cavernícolas, recuerda que la educación es de quien la
da, no de quien la recibe.
Redacción: Akire
